A sólo unos días para que las elecciones primarias sean convocadas y a unos pocos meses para que esa consulta se lleve a cabo, el ambiente político está convulso.
La demora en la aprobación del presupuesto para las justas de marzo ha provocado una fuerte confrontación entre los diputados del partido en el gobierno y los legisladores en la oposición, mientras toman fuerza las advertencias sobre la planificación de un fraude y el asalto a la democracia al puro estilo del “chavismo”.
A través de sus redes sociales, el presidente del Congreso Nacional, Luis Redondo, sentenció: “aquéllos que han acostumbrado a inflar votos están preocupados. Lo más importante es garantizar la transparencia del proceso”.
Desde la sociedad civil se han encendido las alarmas sobre el riesgo de que las consultas de marzo y de noviembre de 2025 terminen por convertirse en una “farsa” electoral y en la “antítesis” de la democracia.
La directora ejecutiva del Consejo Nacional Anticorrupción, Gabriela Castellanos, condenó: “la espuria Presidencia de la Cámara Legislativa quiere pasar por encima del cadáver de la democracia”, al referirse a los desacuerdos sobre el financiamiento de los comicios.
Los hondureños están frente a una “gran jugada política” por parte del partido en el poder. Se está construyendo un fraude, a juicio de sectores críticos entrevistados por HRN.
Libertad y Refundación (LIBRE), pretende generar el caos, violentar la democracia y crear un ambiente propicio para una dictadura, acusaron -de su lado- dirigentes de los partidos en la llanura.
Desde el punto de vista de los adversarios del Gobierno, LIBRE ha demostrado que no tiene interés en fortalecer procesos legítimos de consulta popular, sino más bien mantener a Honduras en el caos.
¿Cuáles son los fundamentos del supuesto plan para destruir la democracia y entregar a Honduras en manos del socialismo? Los académicos han señalado que Libre es el partido que ha experimentado la mayor pérdida de su capital de votos de cara a las elecciones generales de noviembre de 2025.
Siguiendo este razonamiento, Libre estaría tras un plan para “inflar los votos” y, posteriormente, “implantar” en la colectividad hondureña la idea de que tiene el respaldo popular para alzarse con el triunfo en los comicios generales de noviembre.
¿Está Honduras ante la amenaza de convertirse en una dictadura con ideología socialista importada o en un país entregado en manos del populismo y de la tiranía?

