Durante la Semana Santa, la Iglesia Católica celebra su momento más solemne y significativo: el Triduo Pascual. Este período, que inicia con la misa vespertina del Jueves Santo y concluye con las vísperas del Domingo de Resurrección.

Este tiempo litúrgico representa una única y profunda conmemoración del misterio central de la fe cristiana: la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo.

De acuerdo con la explicación del portal católico Aciprensa, el Triduo Pascual no debe entenderse como una simple sucesión de celebraciones litúrgicas, sino como una única realidad espiritual y teológica que abarca tres días santos.

Desde la Última Cena, pasando por el sufrimiento y la crucifixión del Viernes Santo, hasta culminar con la Vigilia Pascual y la Resurrección, la Iglesia católica invita a los fieles a contemplar el misterio pascual como un todo inseparable.

Aunque en tiempos pasados el Triduo se consideraba una preparación para la Pascua, las normas litúrgicas actuales de la Iglesia Católica lo presentan como la celebración misma de la Pascua, una festividad que integra tanto el sacrificio como la gloria.

Esta visión renovada se fundamenta en el testimonio de los Evangelios, donde Jesús, al anunciar su Pasión, la relaciona directamente con su Resurrección.

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Significado teológico y espiritual

La palabra triduo en la tradición católica sugiere preparación, pero en el contexto del Triduo Pascual, adquiere una dimensión mayor. Padres de la Iglesia como san Agustín y san Ambrosio lo describieron como un conjunto indivisible de tres días sacratísimos en los que Cristo padeció, fue sepultado y resucitó.

Esta comprensión teológica ha sido integrada al calendario litúrgico actual: el Triduo Pascual comienza con la misa de la Cena del Señor el Jueves Santo, alcanza su punto culminante el Viernes con la celebración de la Pasión, y concluye con la gran Vigilia del Sábado Santo y las vísperas del Domingo de Resurrección.

De tal modo, se establece que ni el Viernes ni el Sábado Santo forman parte de la Cuaresma, sino del propio Triduo, según el medio religioso.

Dolor que engendra esperanza

Uno de los mensajes esenciales del Triduo Pascual es la unidad entre el sufrimiento y la esperanza. La liturgia no separa el dolor de la cruz del gozo de la Resurrección, sino que los presenta como momentos complementarios de una misma realidad salvífica.

En palabras de Jesús: "Vuestra tristeza se convertirá en alegría", según el evangelio de San Juan 16;20. La Iglesia católica enseña, a través del Triduo, que el dolor tiene valor redentor cuando se vive en comunión con Cristo.

La metáfora evangélica de la mujer que da a luz, y la imagen del grano de trigo que muere para dar fruto, refuerzan este mensaje de transformación.

En este sentido, el Triduo Pascual es también una llamada a los fieles a vivir su propia existencia cristiana como un camino pascual: de la oscuridad a la luz, del sacrificio a la redención, del ayuno a la fiesta.

La Pascua, culmen del año litúrgico

Para la Iglesia Católica, el Triduo Pascual representa el punto más alto del calendario litúrgico. Según expresa el Misal Romano: "Cristo redimió al género humano y dio perfecta gloria a Dios principalmente a través de su misterio pascual".

Esta verdad central de la fe no solo se recuerda, sino que se actualiza litúrgicamente en la Semana Santa, especialmente durante estos tres días santos.

La celebración del Triduo no solo conmemora los eventos históricos de la vida de Jesús, sino que ofrece a los creyentes una participación viva en el misterio de la redención. En este marco, el crucifijo no es solo símbolo de sufrimiento, sino emblema de esperanza, pues está transfigurado por la gloria de la Resurrección.

El Triduo Pascual en Honduras

La Iglesia Católica en Honduras no se queda al margen de las celebraciones de Semana Santa y, particularmente, del Triduo Pascual.

Y es que desde este miércoles iniciaron las celebraciones con la Misa Crismal, llevada a cabo en la Basílica Menor Nuestra Señora de Suyapa, en Tegucigalpa, en el Distrito Central, capital de Honduras, de igual modo, la Misa Crismal también se celebró en la diócesis de Comayagua.

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En esa celebración eucarística se juntan dos aspectos principales del cristianismo, según lo explicado por monseñor Ángel Falsón, los que son la bendición de los óleos y la renovación de las promesas sacerdotales.

De igual manera, el Viernes Santo se realiza el Vía Crucis en las diferentes parroquias y comunidades del país, los cuales, en muchos casos se dramatiza por parte de los feligreses, quienes reviven las escenas de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo.

Posteriormente, el mismo día, se realiza la procesión del Santo Entierro, como paso posterior al Vía Crucis. Para el caso, en la capital hondureña se realiza en el centro histórico de la ciudad por los Caballeros del Santo Entierro.

Este día no se celebra misa, o eucaristía, en ningún lugar el mundo.

El punto más alto de la Semana Santa

Llegado el Sábado Santo, conocido por muchos como Sábado de Gloria, en las parroquias se celebra la Vigilia Pascual, como previa a la Resurrección de Jesucristo.

Finalmente, el domingo se celebra la misa de Resurrección, en la que el cristianismo celebra que Jesús venció la muerte.