El zoológico Joya Grande, ubicado en Santa Cruz de Yojoa, a 150 kilómetros al norte de Tegucigalpa, reabrirá sus puertas el próximo 1 de septiembre, según anunció Marco Antonio Zelaya, director de la Oficina Administradora de Bienes Incautados (OABI). La reapertura se concretará después de la intervención del Instituto de Conservación Forestal (ICF), que durante tres meses se encargó de rehabilitar a los animales que presentaban signos de desnutrición. Durante este tiempo, el personal de la OABI también trabajó en la reparación de las instalaciones, adecuándolas para el bienestar de los animales, además de realizar labores de limpieza y añadir nuevos atractivos como rutas de senderismo. Hemos estado trabajando en la adecuación, limpieza, reconstrucción, pintado y en la mejora de los senderos y cabañas, así como en la organización de una serie de eventos para que el zoológico sea también un espacio recreativo , detalló Zelaya. En cuanto a los animales, Zelaya afirmó que ahora se encuentran en buen estado, como lo reportó el ICF hace unos meses, señalando que los animales han recuperado su peso adecuado. Entre las mejoras se incluye la reparación de la calle de acceso al zoológico, lo que reducirá el tiempo de llegada de los visitantes. Actualmente, el zoológico alberga cerca de 200 especies de animales, aunque en su mejor época llegó a contar con 500. El cambio de administración, tras la incautación a Los Cachiros, generó pérdidas significativas para el lugar. El declive de Joya Grande El zoológico Joya Grande fue incautado en 2013 al cartel de narcotráfico Los Cachiros como parte de un proceso de privación de dominio. Tras la incautación, la administración del zoológico pasó a manos de la Oficina Administradora de Bienes Incautados (OABI), que se encargó de su manejo. Este zoológico, que albergaba más de 300 animales en ese momento, ha enfrentado diversos desafíos desde que la OABI asumió su administración, incluyendo problemas financieros y de mantenimiento. Los animales han recibido atención adecuada, pero la crisis económica que enfrenta el parque ha puesto en riesgo su operación. Este año la situación financiera del zoológico se agravó debido a una deuda acumulada por la empresa encargada de su gestión, Servicios Veterinarios Arca de Noé, que adeuda más de 2 millones de lempiras en concepto de alquiler. En ese sentido, la OABI ha buscado renegociar el contrato de arrendamiento, mientras que las autoridades y diversas organizaciones sugieren que los animales sean trasladados a otras instituciones con mayor capacidad para su cuidado.