El ingreso de China como observador permanente del Parlacen fue propuesto por la bancada nicaragüense y la iniciativa obtuvo el respaldo de la mayoría de los parlamentarios durante una asamblea plenaria celebrada en Managua, indicó la subsede de ese órgano en la capital nicaragüense, que no precisó el número de votos.

En una declaración, la bancada parlamentaria nicaragüense destacó que es "imperativo" que el Parlacen armonice sus políticas con las directrices adoptadas por los presidentes de los Estados partes, que son la máxima autoridad del Sistema de Integración, "quienes han reconocido el principio de una sola China".

Nicaragua sustentó su propuesta basada en la resolución del 25 de octubre de 1971 de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), constituida como una organización internacional entre Estados soberanos, que, según Managua, "considera a Taiwán como una provincia de China Continental, por lo que la descalifica a participar como país independiente".

Por ello, agregó, el Parlacen "revocó la calidad de observador permanente del Yuan Legislativo de Taiwán e incorporó en calidad de observador permanente a la Asamblea Popular Nacional China, como representante legítimo de China".

Rechazo taiwanés

Por su parte, Taiwán lamentó su salida del Parlamento Centroamericano (Parlacen) después de que este organismo aprobara la incorporación de China como Estado observador en su lugar.

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El Ministerio de Asuntos Exteriores de Taiwán expresó en un comunicado publicado en su página web su "más enérgica protesta" por esta decisión.

La Cancillería taiwanesa confirmó su salida del Parlacen "para proteger su soberanía y dignidad".

Asimismo, acusó a Nicaragua y a China de manipular el Parlacen para socavar los intereses y la posición de Taiwán en la región centroamericana.

La Cancillería advirtió de "la intención de China de destruir la democracia en Centroamérica y su ambición de expandirse en la región".

La cartera reiteró que la República de China (nombre oficial de Taiwán) es "un país soberano e independiente" y que no forma parte de la República Popular China y aseguró que "no sucumbirá a las amenazas civiles y militares" de Pekín.

El Parlamento Centroamericano aprobó este lunes en Managua, por mayoría de votos, la incorporación de la República Popular China como Estado observador de ese órgano, y revocó la calidad de observador permanente de Taiwán.

El ingreso de China como observador permanente del Parlacen fue propuesto por la bancada nicaragüense y la iniciativa obtuvo el respaldo de la mayoría de los parlamentarios 

Un socio más en desacuerdo

Entretanto, Guatemala condenó también el ingreso de China como observador permanente del Parlamento Centroamericano (Parlacen), lo que motivó el lunes la expulsión de Taiwán del organismo regional.

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Guatemala "condena categóricamente la votación que admite el ingreso de la República Popular China como Observador Permanente, y la consecuente expulsión de la República de China (Taiwán) de ese órgano", asegura un comunicado difundido por la Cancillería del país centroamericano.

La decisión del foro político de admitir a China fue aprobada este lunes en Managua y respaldada por Nicaragua, Costa Rica, Honduras, El Salvador y Panamá.

Por su parte, el Gobierno de Guatemala manifestó que "lamenta esta decisión que no armoniza con el sentir de la totalidad de los países centroamericanos, a los cuales la República de China (Taiwán) ha demostrado a lo largo de las décadas ser un aliado, amigo y socio firme e incondicional", manifiesta el texto.

Menos 'aliados' de Taiwán

Belice y Guatemala son los dos únicos socios diplomáticos que le quedan a Taiwán en Centroamérica después de que el pasado 26 de marzo Honduras rompiera sus nexos con Taipei para establecerlos con China.

En marzo pasado Honduras se sumó a Costa Rica (2007), Panamá (2017), El Salvador (2018) y Nicaragua (2021), que rompieron sus relaciones con Taiwán en favor de la República Popular China.

China reclama la soberanía sobre Taiwán, isla a la que considera un territorio rebelde desde que los nacionalistas del Kuomintang se replegaron allí tras perder la guerra civil contra el ejército comunista en 1949.

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