¿Dónde estamos y hacia dónde vamos?: esa reflexión se aplica en todo su significado y alcances a la realidad de nuestra Honduras que se debate en la incertidumbre, la pobreza, la falta de un liderazgo comprometido y la división. Tampoco podemos albergar muchas esperanzas en que Honduras será transformada si no se privilegia la concertación alrededor de un plan de país y, por el contrario, el bipartidismo -beneficiado con el voto mayoritario de los hondureños- regresa con las mismas prácticas amañadas y corruptas del reciente pasado. Meditemos, entonces: ¿Dónde nos encontramos y hacia dónde vamos? Nuestro país presenta signos de convulsión social, anemia económica e inestabilidad política. LE RECOMENDAMOS LEER: Editorial HRN: Burocracia que devora los pobres recursos públicos ¿Dónde estamos y hacia dónde vamos? Las prédicas de los que se van han estado recostadas en puras ideologías y no en la reconciliación; en el sectarismo, no en las respuestas a nuestros males acumulados. Pero quienes llegan están obligados a darle un giro al país, no volver sobre los abusos de hace algunos años que condujeron a una ilícita reelección presidencial y a actos de corrupción, cometidos incluso en plena pandemia. En los comicios de noviembre de 2025, los hondureños depositaron su voto de confianza para la propuesta de desarrollo económico, equidad social, pluralismo político y democracia. Entonces, los resultados tienen que ser correspondientes con los compromisos de campaña. Porque la economía está debilitada; las exportaciones, caídas; el desempleo, galopante; las empresas en emigración hacia la informalidad; la inversión, ahuyentada; y la población, más deprimida. Es cierto que son problemas estructurales que hemos arrastrado desde siempre, pero también es verdad que no ha sido trazado ni antes ni ahora, un rumbo para encontrar una salida viable. Hoy más que nunca urge que las autoridades que fueron electas para administrar el Estado de Honduras, los legítimos representantes de la población y los verdaderos líderes del país, se unan en una cruzada para definir el norte de esta nación que va a la deriva. Es necesario reencauzar nuestra Honduras sobre la base del diálogo y del entendimiento, sin intereses de grupo ni proclamaciones falsas de nuestros gobernantes. En HRN abogamos por una honda reflexión acerca de nuestro presente y futuro, con vistas a interpretar nuestra realidad y encontrar una respuesta a nuestros crónicos padecimientos. ¿Dónde estamos y hacia dónde vamos los hondureños? ¿Por qué no nos comprometemos todos a salvar de las ruinas nuestro país? ¿Qué nos impide llegar a un pacto sincero y dar un giro hacia el progreso? ¡Nuestra gran misión debe ser dar todo por Honduras! LEA ACÁ: Editorial HRN: Alternancia en el poder y democracia debilitada