Después de contabilizar un poco más de 250 días de este año, la ENEE ya acumula no menos de 12,500 millones de lempiras, a razón de 50 millones de lempiras al día.
Los perjuicios económicos de la ENEE se acumulan cada minuto que pasa y, en general, la inestabilidad del sistema de energía eléctrica erosiona con más fuerza las finanzas y coloca mayores obstáculos a la llegada de inversión
Frente a un entorno tan empantanado, la pregunta mayor es: ¿por qué no ha sido sancionada la ley que contiene las reformas al sector de energía eléctrica; peor aún porque esa iniciativa fue un parto complicado que sólo fue posible por “arreglos” de las fuerzas políticas.
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Lo que se ha explicado en círculos del Poder Ejecutivo es que, antes de que sean enviadas para su publicación al diario oficial La Gaceta, las reformas tienen que pasar por una revisión técnica y legal exhaustiva.
Por otra parte, existen divergencias entre algunos segmentos acerca de la sostenibilidad y la identidad de la ENEE, los mecanismos de contratación y el control que será ejercido sobre las empresas subsidiarias.
Éstos son los factores que el Gobierno arguye que han retrasado la publicación de las enmiendas al sector eléctrico que fueron planteadas como el camino para revertir el desorden de las finanzas, el desequilibrio operativo y el desastre administrativo de la ENEE.
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En esta ruta sobresalen el fortalecimiento de la ENEE como patrimonio nacional, la contratación de potencia únicamente por licitación pública, la reducción de las pérdidas, la fijación de las tarifas por seis meses, la persecución del hurto de energía y la expansión del servicio, particularmente en las zonas rurales.
Mucho se ha hablado que la estatal eléctrica tiene un déficit de 11,000 millones de lempiras y pérdidas de 38 por ciento que restan competitividad y elevan entre 20 y 40 por ciento los costos de producción de las empresas.
Nuestros países vecinos emprendieron el camino de la transformación del subsector hace 15 o 30 años. ¿Y en Honduras, cuándo se hará la luz y cuándo entrará en vigencia el modelo concebido para transformar todo el aparato de energía eléctrica?
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Los fundamentos de las reformas energéticas ya están aprobados. Lo que queda es impulsarlas en correspondencia con el compromiso de las autoridades de reordenar el sistema energía eléctrica, que es clave para el desarrollo de Honduras. ¿O vamos a seguir entre las promesas mentirosas de los políticos, mientras se hunden las finanzas del país?
