La efectividad, eficiencia y pertinencia de un sistema educativo siempre, siempre, descansará en un pilar fundamental: la formación docente.

Nunca se podría construir un sistema más equitativo, más innovador y más adaptable a las necesidades del educando, sin la formación integral del docente como un eje fundamental para el desarrollo de la educación. No hay manera.

Es la importancia misma del desarrollo profesional y curricular, como un componente de cambio para transformar lo que sucede y lo que va a incidir en el aula de clases.

A lo largo de los enfoques que esta casa de radio ha venido exponiendo, hemos resaltado siempre la importancia de la formación del docente sobre el rendimiento escolar, como referente central del trabajo que se realiza en el aula.

De ahí que no se pueda hablar de promover una educación universal ni de calidad sin fortalecer la formación y la profesionalización del maestro, primer actor del aprendizaje centrado en la persona. Y en eso Honduras tiene todavía un gran desafío por delante.

Lea además: Editorial HRN: Educación para una sociedad mejor

Un gran desafío

El desafío es comenzar primero por transformar la docencia y la gestión del aprendizaje, para después avanzar en los demás pilares, igualmente fundamentales, que nos permitan como nación y sociedad, garantizar a nuestras generaciones, actuales y futuras, una educación eficiente, pertinente, de calidad. La situación de la educación pública de Honduras ya ha sido ampliamente debatida.

Ya tenemos identificadas las causas que han provocado todas las inequidades ya detectadas. Ahora es el tiempo de plantear, por ejemplo, escenarios y metodologías como, por ejemplo, el fortalecimiento de la profesionalización docente, la promoción del aprendizaje centrado en la persona, en el niño y en el joven.

Ya no nos sirve seguir llorando sobre la leche derramada ni seguir analizando en foros y talleres, las causas que nos tienen como nos tienen.

Lea también: Editorial HRN: El descalabro financiero de la ENEE y medidas impopulares contra los abonados

Es trabajar y ya, en una metodología dirigida a los docentes para elevar su dominio, en por ejemplo, matemáticas y español, por mencionar dos tareas que evidencian las profundas falencias del sistema educativo público.

Nuevas metodologías

La educación nacional necesita replantear todas sus metodologías, sus enfoques y escenarios para encaminar una acción transformadora.

La formación docente tiene que concebirse hacia adelante, como un proceso permanente de estructuración y reestructuración de habilidades, conocimientos y hasta valores para el buen desempeño del maestro en su trabajo en el aula de clases.

Debemos entender que la formación docente, tanto como el rigor académico y la pasión por la enseñanza, es de suma importancia. Se trata de un pilar fundamental en la construcción de la nueva currícula.

Cuantas cosas no cambiarían en la educación nacional si cambiáramos el marco metodológico, pero basado en una pedagogía crítica. Lograríamos por fin sentar las bases para transformar la educación en una sociedad que así lo requiere.

De igual interés: ¿Cómo agregar a HRN como fuente preferida en Google y ver primero las últimas noticias?

Una nueva estructura formativa, vinculada a las necesidades y realidades diferenciadas del país, es decir, nuevas estructuras de actualización y reestructuración docente.

Tengámoslo claro entonces, mientras el tema educativo da para una agenda permanente, que de las políticas públicas de formación docente que como sociedad podamos estructurar, dependerá cualquier proyecto nacional de cambio educativo.