Invertir en educación es, sin duda, una de las apuestas más redituables que un país puede alcanzar en desarrollo humano sostenible.
Es la educación el motor que impulsa el desarrollo económico y social, la que prácticamente construye la fuerza laboral más calificada y mejor capacitada, con la que una nación y una sociedad logra cerrar el círculo virtuoso de inversión y crecimiento.
Pero aquí, los que nunca lo entendieron así, decidieron mejor, aumentarle en 808 millones de lempiras el presupuesto a la Secretaría de Defensa de este año, en lugar de contratar, siquiera, 200 maestros más.
No saben o no entienden que la inversión en educación tiene retornos redituables. En los países de América Latina que sí lo tuvieron claro, con 10 años de educación, mínimamente, su población ha llegado a tener un 80 por ciento menos de probabilidades de ser pobre. Los vínculos entre educación, desarrollo y crecimiento económico, son más que evidentes.
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Pero acá, le dieron prioridad a una partida presupuestaria de 630.6 millones de lempiras dizque para potenciar la Fuerza Aérea Hondureña, sin incluir los 250 millones de lempiras que costaron los 6 modernos helicópteros Airbus H 145, que compraron en Alemania, mientras más de 100 mil alumnos siguen recibiendo el pan del saber bajo condiciones antipedagógicas en las 3,500 escuelas unidocentes que aún funcionan en el sistema educativo público por la falta de maestros.
En 2024 reasignaron una partida presupuestaria de 499.3 millones de lempiras para comprar equipo militar, mientras el gasto per cápita destinado a educación no llegó a alcanzar el 5 por ciento del Producto Interno Bruto. De nuevo, desconocen que un mayor nivel educativo disminuye notablemente la probabilidad de caer en la pobreza.
La Unesco resaltaba en un reciente informe que son los países que han invertido en la educación, y especialmente en el campo de la formación académica, son los que lideran el mundo en el campo de la ciencia y la tecnología.
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Y es que un sistema educativo que además de fomentar el pensamiento crítico, promueva graduados capacitados y capaces de transformar sus entornos laborales, será la punta de lanza para avanzar hacia el desarrollo humano sostenible, el crecimiento económico y el bienestar general de la sociedad.
Los gobiernos, que como el actual, que como los que pasaron, no apostaron a ello, descuidando el primer patrimonio de la nación que es el ser humano, han prácticamente fracasado en alcanzar los beneficios de la prosperidad económica y el bienestar social, a través de la cobertura educativa para la población.
Necesitamos consensuar políticas educativas inclusivas y sostenibles que permitan mejorar las oportunidades para todos. Es que es la hora de tomar decisiones urgentes y coherentes, en favor, como el fin supremo, del pueblo hondureño.

