Dos hermanas fueron detenidas en operaciones simultáneas la mañana de este miércoles, bajo acusaciones de lavado de activos. Asimismo, se conoció que su madre guarda prisión por el mismo ilícito.

Las acciones las dirigió el Ministerio Público (MP) a través de la Fiscalía Especial Contra el Crimen Organizado (FESCCO), en conjunto con la Dirección Policial Anti Maras y Pandillas Contra el Crimen Organizado (Dipampco).

Además de las hermanas, se le dio detención a otra mujer. Según las investigaciones, todas serían miembros de la estructura criminal denominada "Los Sietezz".

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A las hermanas detenidas por lavado de activos las localizaron en la zona norte del país.

Las capturadas mediante orden judicial son:

  • Erika Leticia Galdámez Galdámez
  • Ingrid Coritza Galdámez Galdámez (hermanas, requeridas en San Pedro Sula).
  • Glenda Xiomara Raudales Ávila, detenida en la colonia 21 de Octubre de Tegucigalpa.
  • Nelly Lizeth Zepeda Sánchez. Esta se encuentra privada de libertad por el delito de extorsión, por lo que se le notificó un nuevo requerimiento en su contra dentro del centro penal.

A todas se les supone responsables del delito de lavado de activos en perjuicio de la economía del Estado de Honduras, tras no poder justificar la procedencia de 2 millones 837 mil 327 lempiras con 10 centavos.

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Momento en que se le informó a la sospechosa recluida sobre la acusación.

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Las investigaciones

De acuerdo con las investigaciones de la fiscalía y Dipampco, ninguna de las acusadas tiene un respaldo mediante actividad económica que justifique la procedencia del dinero que manejan en cuentas bancarias.

Asimismo, se detectaron movimientos financieros incongruentes en relación a su perfil socioeconómico. Incluso, se identificó que reactivaron cuentas bancarias que estuvieron en desuso por un largo periodo.

También, el MP realizó un análisis patrimonial, financiero y tributario de las acusadas, observando que en un periodo entre 2020-2024, no registraron evidencia de actividad económica formal.

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A las hermanas detenidas por lavado de activos, junto a la tercera sospechosa las llevaron a la Dipampco de Tegucigalpa.

Es decir que no hay registros mercantiles, ni bienes muebles e inmuebles a su favor, pero detectándose montos desde 152 mil hasta más de 535 mil lempiras en las cuentas de las ahora imputadas.

En este mismo caso, pero el 21 de septiembre del 2024, la FESCCO junto a la Dipampco ejecutaron la captura mediante allanamientos en la colonia San Francisco de Asís, Protección, Santa Bárbara, de Flor Idalia Galdámez, alias “La Chaparra”. A ella se le acusó de lavado de activos y extorsión, y es la madre de Erika Leticia e Ingrid Coritza.

Blanqueo por billeteras electrónicas

Por su parte, la Dipampco amplió que este esquema de blanqueo de capitales es derivado del cobro de extorsión a través de billeteras electrónicas, libretas contables y teléfonos.

Las indagaciones policiales apuntan a que las detenidas eran las responsables de recibir, movilizar y ocultar el dinero de procedencia ilícita. Para ello empleaban los mecanismos antes mencionados, con el fin de dar una apariencia legal a los fondos.

Con esta múltiple captura, las autoridades han dado por desarticulada en su totalidad la estructura criminal "Los Sietezz".

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A las sospechosas las pondrán en la orden del juzgado solicitante.

El origen del caso

El seguimiento e investigaciones en este caso venían desde hace algunos años, cuando se le dio detención a Obenilson Quintero, identificado como cabecilla. Él era el encargado de dirigir las operaciones de extorsión contra transportistas y pequeños comerciantes en Santa Bárbara, Cortés y Francisco Morazán.

En la actualidad, este sujeto guarda prisión en un penal del país, cumpliendo una condena por el delito de extorsión.

No obstante, las labores de inteligencia permitieron establecer que, pese a su reclusión, la estructura continuaba operando bajo la coordinación de su pareja sentimental, Flor Idalia Galdámez. A ella también se le dio captura y está cumpliendo condena.

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La captura de "La Chaparra" se ejecutó en el marco de una megaoperación en Santa Bárbara.

A partir de estas capturas clave, se fortalecieron las investigaciones y se logró identificar el engranaje financiero de la organización. Así, se evidenció la participación de un núcleo familiar que canalizaba y administraba el dinero de la extorsión, convirtiéndose en el principal soporte económico de la estructura criminal.