Un hispano condenado a muerte en Estados Unidos por inyección letal solicitó como último deseo que su pastor evangélico le impusiera las manos durante la ejecución.

John Henry Ramírez fue sentenciado a la ejecución por una inyección letal tras ser declarado culpable por el asesinado de Pablo Castro, de 45 años, durante un robo en una tienda de Corpus Christi, Texas, en 2004.

La cadena Univisión informó que el sentenciado a muerte solicitó a los funcionarios de la prisión estatal de Texas que  “Dana Moore, pastor de la Segunda Iglesia Bautista, una congregación de Corpus Christi de unos 200 fieles, pudiera estar presente en la cámara de la muerte en su ejecución e imponerle las manos”.

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John Henry Ramírez, de 37 años, condenado a muerte

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Sin embargo, la solicitud de Ramírez fue denegada, por los que sus abogados interpusieron una demanda en Corpus Christi, en contra de oficiales del sistema de prisiones.

Ramírez, de 37 años, será ejecutado el próximo 8 de septiembre del año en curso.

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