La declaración que dio por fracasado el proceso de licitación de medicamentos en el sector de salud pública, es una manifestación de que hay un nido de corrupción alimentado por muchos miles de millones de lempiras en Honduras.
El renglón sanitario sigue siendo un centro de actividades opacas, donde se trafica con las influencias y se alcanzan los acuerdos más grises para la compra de medicinas, insumos y equipos médicos.
La fallida adquisición pública de medicamentos ha sido la historia anunciada de un juego de intereses que, antes y ahora, ha terminado en un desvío de fondos a través de un proceso de compra directa.
Las compras directas siempre han estado relacionadas con acuerdos fraudulentos y negociaciones bajo la mesa que resultan ser una “ingratitud” y una “práctica despreciable”, en tanto los pacientes de los hospitales y centros de salud hacen largas filas con la intención de reclamar las medicinas para el tratamiento de sus muchos quebrantos de salud.
¿No es indigno que los enfermos lleguen a las ventanillas donde son dispensados los fármacos y que los encargados les digan que éstos no están disponibles?
¿No es inhumano que los pacientes, incluso aquellos con enfermedades en sus etapas terminales tengan que regresar a sus casas con la frustración de no haber encontrado sus medicamentos?
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'Salud en Honduras tiene prácticas retorcidas'
¡Qué impotencia ante un esquema contaminado por las mafias que se enriquecen, mientras la población está condenada a la muerte en Honduras!
Los mismos expertos en el tema, han afirmado en sus intervenciones a través de HRN que este Gobierno ha afinado las prácticas “torcidas” en las licitaciones. Fue eliminada la figura del “comprador certificado” y también se trastocaron otros términos relacionados con los volúmenes, costos y especificaciones de los medicamentos.
Desde todo punto de vista, es un hecho indignante que ciertos grupos metidos en el negocio sean quienes impongan los precios que a ellos conviene, cada vez que se presentan las ofertas de medicinas.
Ha habido una especie de boicot para que los procesos de compra sean declarados como fracasados y que, en cambio, sean abiertos los planes de adquisición directa de fármacos, sin transparencia en cuanto a los precios, calidad y disponibilidad oportuna de medicinas.
Tienen razón los organismos de la sociedad civil cuando han acusado que en el sector salud crecieron las células malignas del tráfico de influencias, sobrevaloración de los medicamentos, compra excesiva y distribución caótica de fármacos que han impactado en menosprecio de los derechos de la población enferma.
La solución de la problemática de salud pasa necesariamente por el saneamiento del sector que siempre ha estado atrapado en la corrupción, la injerencia política, los tentáculos de los grupos de poder económico y abusos de toda naturaleza.
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