Nada es más injustificado que la oposición de aquellos sectores que únicamente luchan por su beneficio, sin tomar en consideración los intereses colectivos.

Será penoso nuestro destino si no llegamos a un entendimiento sincero, amplio y equitativo, porque todos –sin excepción alguna y desde las diferentes posiciones que ocupemos y responsabilidades que nos han sido asignadas- estamos llamados a construir un pacto por la unidad.

La mayoría de los hondureños queremos alcanzar mejores condiciones de vida. Es una demanda que pasa por la atracción de inversiones, la creación de empleos, el alivio de la pobreza, la competitividad económica y la gobernabilidad en la administración de la cosa pública.

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Unidos por el desarrollo de Honduras

Revisemos la agenda de nuestros problemas para buscar, en conjunto, la solución a cada uno de ellos, con el ánimo de forjar el progreso de Honduras.

Apostemos a una alianza por nuestro país. Conjuguemos esfuerzos, planteemos propuestas, presentemos iniciativas y ejecutemos acciones que nos lleven a superar la rivalidad, la intolerancia y la obcecación que hasta hace poco nos tenían sin poder avanzar.

Aunque parezca ya un discurso gastado, Honduras es un país con muchas dificultades estructurales que hay que abordar con planificación y con decisiones firmes, más aún porque venimos de una crisis política que debilitó nuestro Estado de derecho, amenazó con destruir la democracia y dejó en el filo de la navaja la gobernabilidad.

Trabajemos a favor de una "Honduras mejor", un país donde prevalezca la transparencia, la rendición de cuentas de nuestros gobernantes y donde luchemos frontalmente por erradicar la corrupción, adecentar la clase política y movilizar la conciencia crítica de la sociedad.  Procuremos la igualdad y la justicia con el espíritu más genuino de nuestra nacionalidad hondureña.

Los gobernantes tienen el compromiso de contribuir a recuperar la razón de existencia de nuestras instituciones estatales y no gubernamentales, de fortalecer el papel de la iniciativa privada y de apoyarse en la fuerza moralizadora de la iglesia para buscar el bien de Honduras.

Si no ocurre así, seguiremos viviendo en las crisis y en el subdesarrollo. Abogamos por que trabajemos por nuestro país y seamos protagonistas de un Pacto por Honduras.

Nuestro país no debe estar nunca más a punto de caer a pedazos. Sólo unidos podemos lograr un cambio en los tiempos complejos por los que atravesamos.  

Únicamente si sumamos nuestro empeño seremos mejores y más fuertes. No hay otro camino que nos lleve a la transformación integral de esta nación.

¡Pidamos rendición de cuentas a nuestros políticos!  ¡Exijamos a nuestros gobernantes enderezar las cosas que están torcidas en este país! ¡Que no haya impunidad para los corruptos! ¡Hagamos grande a Honduras!

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