La reestructuración del mercado eléctrico nacional está por fin, y de nuevo, en marcha.
El proyecto de reformas a la ley marco del subsector eléctrico que el Poder Ejecutivo había enviado semanas atrás al Congreso, fue finalmente aprobado con el apoyo de 78 votos en la Cámara.
El hecho ocurre en momentos en que el mercado energético y la cuasi quiebra de la Enee urgían una nueva política energética para detener las millonarias pérdidas técnicas y no técnicas y salvar al país de una irremediable época de apagones.
La nueva visión energética, sometida al tamiz de la reforma legal, deberá ponerse en marcha de inmediato.
Las pérdidas operativas que ya registraba la estatal eléctrica venían incrementando a un ritmo interanual de 70 millones de lempiras, mientras que las autoridades de turno recurrían al endeudamiento para cubrir el déficit.
La estatal eléctrica venía cerrando sus ciclos fiscales con pérdidas superiores a los 5 mil 700 millones de lempiras, en tanto que los desbalances entre ingresos y egresos superaban los 6 mil millones de lempiras
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Sin reformas y sin una nueva política energética, un desbalance financiero y operativo semejante, volvía imposible la recuperación del sector.
El déficit operativo de la Enee —herencia de las administraciones pasadas— había creado “cortocircuitos financieros”, empeorando los egresos respecto a los ingresos.
Ahora toca ver (desde la tarifa hasta la prestación del servicio) si la reforma enciende los focos a un nuevo modelo energético, equilibrado, financieramente sustentable y menos dependiente de generadores privados.
En el último año de la administración anterior, las pérdidas llegaron a rozar el 36 por ciento, mientras que la deuda superó los 12 mil millones de lempiras que se unieron a los más de 100 mil millones de lempiras que ya habían acumulado en deuda los gobiernos precedentes.
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Por ello, el desafío que la aprobación de las reformas abre no es un asunto menor.
Se trata de sacar de su crisis operativa y financiera toda la red de generación, transmisión y distribución eléctrica para reducir las pérdidas, la gestión de pasivos, los pagos a proveedores privados y la constitución de las reservas de liquidez.
Sacar de la oscuridad operativa y financiera a la estatal eléctrica para que Honduras y los usuarios podamos tener un sector eléctrico eficiente, sostenible y competitivo, es un primer gran paso en la tarea de salvar a la Enee.
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